La bollería casera como una opción más saludable

La bollería está presente casi en todos los hogares, se encuentra en los desayunos, meriendas y fiestas. Su bajo precio y el hecho de que nos saque de más de un apuro cuando tenemos prisa, la convierten en una opción común para los niños, que casi nunca la rechazan.

Sin embargo, la nueva pirámide nutricional propuesta por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria coloca la bollería en la cima, lo cual significa que es uno de los alimentos que se deben consumir de manera ocasional y con mucha moderación.

¿Por qué no se debe consumir con frecuencia la bollería industrial?

La bollería industrial encierra varios problemas. En primer lugar, debido a que está elaborada fundamentalmente con harina refinada, aporta muchas calorías vacías, lo cual significa que expone a los niños a un mayor riesgo de padecer sobrepeso u obesidad, sin aportarles ningún nutriente relevante.

En segundo lugar, la bollería industrial suele contener mucha azúcar y puede provocar diabetes infantil. De hecho, la Asociación Americana de Cardiología recomienda que los niños no ingieran más de 25 gramos de azúcar al día, que representan unas 6 cucharaditas de azúcar como máximo.

En tercer lugar, la bollería industrial suele contener las grasas más dañinas para la salud, que son precisamente las que confieren la textura suave a los alimentos y alargan su fecha de consumo. La proporción de ácidos grasos saturados en la bollería industrial se encuentra en torno al 45-65%, la de ácidos grasos trans de 0,7 a 7%, si bien hay algunos productos que contienen mucho más.

Por último, no debemos olvidar que durante los primeros años de vida se crean hábitos alimenticios que se mantendrán durante muchos años, por lo que es fundamental que los niños sigan una dieta equilibrada y variada, donde estén presentes alimentos saludables y frescos. Sin embargo, no es necesario renunciar por completo a la bollería, puedes preparar versiones más saludables en casa.

5 buenas razones para preparar la bollería en casa

  1. Sabes exactamente qué ingredientes utilizas. Cuando preparas los dulces en casa puedes elegir tú misma los ingredientes que deseas utilizar. Puedes cambiar la harina refinada por harina integral, por ejemplo, y preparar cremas menos calóricas que las que utilizan las versiones industriales o elegir las grasas más saludables en lugar de usar el aceite de palma o las grasas hidrogenadas.
  2. Puedes dosificar los ingredientes. Una de las grandes ventajas de preparar la bollería en casa consiste en que puedes dosificar exactamente las cantidades. Puedes sustituir el azúcar con canela, o utilizar chocolate con un mayor porcentaje de cacao y menos azúcar añadido. Al dosificar los ingredientes también tienes la posibilidad de reducir el número de calorías, por lo que podréis comer dulces y aún así disminuir el consumo calórico total.
  3. No contienen edulcorantes artificiales, conservantes, ni colorantes. Si utilizas ingredientes más naturales, podrás tener la certeza de que los alimentos que le das a tu hijo no contienen aditivos.
  4. Ahorras. La bollería industrial es muy barata, pero si quieres una versión un poco más artesanal el precio se dispara. Sin embargo, comprar los ingredientes y preparar los dulces en casa te permitirá ahorrar bastante.
  5. Tendrás más variedad. Cuando vamos al supermercado, solemos terminar comprando siempre lo mismo. Sin embargo, si te gusta la cocina, podrás experimentar con muchísimas recetas. Esa variedad no solo es buena para la dieta sino que también le encanta a los niños, sobre todo si tu hijo es de esos que se aburren rápidamente de los sabores. Puedes hacer magdalenas, bizcochos de zanahoria, tarta de ciruelas… El único límite es tu imaginación. Y cada vez que insertes un ingrediente nuevo a la receta, le dará un toque diferente.

Como colofón, es importante mencionar que no podemos caer en el error de pensar que las recetas caseras siempre son más saludables, la clave está en elegir inteligentemente los ingredientes.

 

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