El niño a los 7 años

A los 7 años la mayoría de los niños se muestran extrovertidos y sociables, prestan más atención al discurso de los otros y se interesan por el mundo que les rodea. Sin embargo, de vez en cuando pueden aparecer comportamientos regresivos que creías superados. Tendrás que tener mucha paciencia porque los 7 años pueden ser una edad muy difícil.

Quizá notes que tu hijo es más susceptible, se irrita con facilidad y se frustra cuando la tarea a la que se enfrenta es demasiado complicada. Tu tarea consistirá en ayudarle a superar esas sensaciones y expresarlas de manera más asertiva.

El niño gana en fuerza y resistencia

A los 7 años comienza una nueva etapa de crecimiento. Los niños ganan fuerza muscular, mejoran notablemente su coordinación y desarrollan una mayor resistencia. Por eso ya pueden empezar a entrenar con mayor intensidad. De hecho, tu hijo ya es capaz de realizar actividades deportivas con mayor precisión. Gracias al nuevo dominio de su cuerpo podrá hacer flexiones, sortear obstáculos sin perder el equilibrio y correr más rápido.

Sin embargo, en esta etapa algunos niños también comienzan a ganar peso, por lo que es importante que lleven un estilo de vida activo y practiquen deporte con moderación. Lo normal es que ganen unos 3 kilos a lo largo del año y crezcan unos 6 centímetros.

Las opiniones de los otros niños ganan relevancia

En cierto punto notarás que tu hijo le brinda cada vez más importancia a las opiniones de sus coetáneos. De hecho, se trata de una fase muy delicada ya que puede llegar a rechazar algunas de las cosas que le gustan solo porque sus amigos no comparten esa afición. A los 7 años el niño comienza a buscar su lugar en el grupo, por lo que es importante que le enseñes a encontrar un equilibrio entre el deseo de agradar a los demás y su propia identidad.

Tu guía y apoyo serán fundamentales para reforzar su autoconcepto y autoestima. Ayúdale a reconocer sus puntos fuertes y débiles, y explícale que cada persona es única y especial, por lo que no necesita parecerse a los demás. Asegúrate de reconocer sus logros y premiar su esfuerzo para que se convierta en una persona segura.

El estudio adquiere un papel protagónico

El lenguaje de tu hijo continuará enriqueciéndose, sobre todo de la mano del proceso de alfabetización que ya ha comenzado en la escuela. Durante este año mejorará notablemente su lectura, tanto en lo que respecta a la velocidad como en la comprensión. Es importante que le motives a seguir mejorando y que le animes a leer ya que esta etapa es decisiva para desarrollar la pasión por los libros.

También tendrás que fomentar buenos hábitos de estudio y enseñarle técnicas que le permitan organizar de manera más eficiente su tiempo. Recuerda que los hábitos que adquiera en esta etapa pueden facilitarle su futura vida como estudiante y condicionar sus calificaciones. No obstante, asegúrate de no agobiarle demasiado, esta nueva etapa escolar llega cargada de nuevas exigencias que pueden ser una fuente de estrés, por lo que siempre debe haber espacio para el juego y la diversión.

Las funciones cognitivas despegan

Los lóbulos frontales, implicados en el razonamiento lógico, el control de los impulsos y la capacidad atencional adquieren un nuevo nivel de madurez durante esta etapa. Por eso notarás que tu hijo presta atención durante periodos más largos de tiempo, recuerda mejor las cosas y tiene un hilo de pensamiento más lógico.

También comenzará a utilizar estrategias más complejas y creativas para solucionar los problemas. Además, tiene un sentido más coherente del tiempo y puede entender la diferencia entre los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, las estaciones y los años.

En esta etapa la mayoría de los niños comienzan a manifestar una preferencia por un estilo de aprendizaje. Algunos pequeños prefieren aprender de manera más práctica, haciendo cosas, otros prefieren escuchar, otros leer y otros aprenden mejor viendo.

 

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