El niño a los 11 años

Tu hijo ya está a las puertas de la adolescencia. De hecho, algunos niños han comenzado a experimentar los primeros cambios en su cuerpo y se interesan por la sexualidad. Sus patrones de pensamiento también se van adaptando a la edad adulta y ya es capaz de comprender conceptos más complejos y abstractos como el amor, la fe y el significado de la vida. Con tu ayuda, la transición a la adolescencia transcurrirá de manera más natural y será un proceso menos traumático.

Un pensamiento más profundo y complejo

A los 11 años el niño tiene la capacidad de comprender mejor el mundo puesto que ha desarrollado un pensamiento más abstracto. Por eso, ya puede entender situaciones hipotéticas y pensará más como un adulto. A esta edad también se interesará por cuestiones más filosóficas como el origen del mundo y de la vida.

De hecho, notarás que a tu hijo ya no solo le interesan los juegos físicos sino que su horizonte de intereses se va ampliando, por lo que puedes introducir juegos de mesa más complejos que le motiven a seguir aprendiendo.

Algunos niños ya manifestarán un interés muy marcado por ciertos deportes, los cuales les permitirán liberar energía y aliviar el estrés. Sin embargo, también es el momento idóneo para que exploren sus intereses artísticos ya que a esta edad han desarrollado una percepción más realista de las proporciones, de manera que pueden crear obras muy originales con un buen nivel de detalle.

En esta etapa también se enriquece su forma de expresarse. Tu hijo ya será capaz de mantener una conversación como los adultos, expresando sus opiniones sobre diferentes temas. Haber desarrollado un buen hábito de lectura en las etapas precedentes le será de gran ayuda ya que no solo le permitirá ganar en autoconfianza sino también enriquecer su vocabulario y asumir diferentes puntos de vista.

Algunos niños comienzan a experimentar las primeras preocupaciones sobre la entrada a la ESO ya que la perspectiva del cambio les provoca ansiedad y nuevos miedos, por lo que el papel de los padres es animarles y apoyarles, preparándoles para esa nueva etapa de su vida.

Vuelta al egocentrismo infantil

A medida que se acerca a la adolescencia, el egocentrismo vuelve a emerger. De hecho, algunos padres pueden tener la percepción de que se ha producido una involución en el plano emocional, es como si su hijo hubiera dado un paso adelante y dos hacia atrás.

No obstante, a esta edad la mayoría de los niños son muy conscientes de sí y de cómo los demás los perciben, por lo que se preocupan bastante por su apariencia. Si tu hijo ya ha comenzado a sufrir los cambios físicos propios de la adolescencia, es importante que aprenda a lidiar con ellos sin sentirse inadecuado o torpe. Aún así, habrá momentos en los que se sienta inseguro porque sus amigos se están desarrollando más rápido o quizá puede sentirse mal porque está madurando antes que sus compañeros.

La importancia del grupo y los amigos

En esta etapa no se producen grandes cambios en el círculo de amistades del niño, sobre todo si comparten los mismos intereses y actividades extraescolares. No obstante, notarás que los amigos van ganando cada vez más protagonismo y que tu hijo se esfuerza por seguir las normas grupales y lograr que los demás lo acepten.

De hecho, a medida que los amigos ganan influencia, los padres la van perdiendo. Por eso en esta etapa muchos niños cuestionan el comportamiento de sus progenitores. Te darás cuenta de que te responde a una pregunta realizándote otra, lo cual se debe a que ya es capaz de notar las contradicciones, por lo que buscará continuamente pequeñas “brechas” en tus normas.

 

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