El dibujo, gran herramienta de expresión de nuestro hijo

Apenas el niño descubre los lápices o las ceras de colores, comienza a realizar dibujos muy primitivos. Esos garabatos no solo le ayudan a ir perfeccionando el control manual que necesitará para después aprender a escribir sino que también son una forma de expresión.

Debemos tener en cuenta que, a diferencia de los adultos, los niños más pequeños no pueden utilizar las palabras para expresar sus pensamientos y estados emocionales, por lo que recurren a su cuerpo y a actividades como el dibujo. Aunque los dibujos de los niños pequeños parecen solo garabatos sin ningún sentido, lo cierto es que cada trazo puede dar mucha información sobre sus vivencias y emociones.

Las fases del dibujo infantil

  • Garabatos. El niño suele realizar sus primeros garabatos alrededor de los 18 meses. Se trata de trazos involuntarios sobre el papel que no representan nada reconocible ya que el pequeño aún no tiene la coordinación cerebro-ojo-mano. Sin embargo, esos trazos ya le producen placer puesto que disfruta de las sensaciones táctiles y el movimiento.
  • Garabatos controlados. En esta etapa, aproximadamente 6 meses después de haber comenzado a garabatear, el niño ya controla mejor los trazos y no se sale del papel. Notarás que se entusiasma mucho puesto que ha comprendido que puede dirigir su mano al lugar deseado. En esta etapa no podrás reconocer nada en sus dibujos, pero el pequeño ya querrá representar algo que ha vivido o visto.
  • Formas reconocibles. En torno a los tres años el niño comienza a darle nombre a sus garabatos. Dibujará a las personas que conoce y los objetos con los que se relaciona a diario, aunque es muy difícil poder reconocerlos.
  • Dibujo pre esquemático. Alrededor de los 4 años los niños ya realizarán dibujos más comprensibles. Las figuras humanas serán muy sencillas pero ya se pueden definir, por lo que es fundamental que le animes a seguir expresándose a través del dibujo.

No es solo lo que dibuja sino cómo lo dibuja

Cuando los niños dibujan, dejan entrever una parte de sí. Los dibujos infantiles dan información sobre la inteligencia del pequeño ya que mientras más complejos sean, mayor es el desarrollo de las funciones cognitivas. También son un reflejo de su creatividad e imaginación.

Además, los colores que el niño elige y los trazos que utiliza revelan mucho sobre su estado de ánimo. Un predominio de colores más oscuros, como el negro, el marrón o el gris, suelen expresar tristeza mientras que el predominio de colores más intensos es señal de alegría y satisfacción. De la misma manera, unos trazos muy marcados pueden ser señal de preocupación y miedos mientras que el predominio de las líneas sobre las curvas puede indicar agresividad.

La representación que el niño hace de sí mismo también puede brindar detalles muy valiosos. Por ejemplo, si se dibuja muy pequeño respecto al tamaño del papel, puede indicar timidez e inhibición mientras que un tamaño excesivo puede ser señal de que hay una falta de límites en el hogar. Cuando su figura está llena de detalles o de borrones, puede indicar la presencia de características obsesivas, una baja autoestima o complejos.

Sin embargo, más allá del significado de los dibujos infantiles, lo más importante es que los padres incentiven esta forma de expresión porque es extremadamente valiosa para que los pequeños liberen las tensiones cotidianas y se relajen. Dibujar también les ayuda a expresar sus preocupaciones o simplemente divertirse con una actividad que disfrutan.

Por eso es importante que pongas a su alcance diferentes materiales, de manera que tu hijo pueda experimentar libremente, y que le dejes expresarse sin condicionarle con criterios artísticos o estéticos.

 

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