Cómo enseñar a tu hijo a pedir perdón

Pedir perdón es un arte que los niños deben aprender a dominar desde temprano. A los 7 años, aproximadamente, cuando las opiniones de sus coetáneos comienzan a adquirir una mayor importancia para ellos, los niños ya deben saber cómo disculparse adecuadamente y deben ser capaces de reconocer sus fallos. De esta forma no sentirán vergüenza al pedir perdón, aprenderán a ser humildes y comprenderán que los errores no los definen ni devalúan como personas. Para lograr esto no basta con pedirles que se disculpen de manera automática, deben reflexionar.

5 consejos para que los niños aprendan a disculparse

  1. Explícale por qué está mal lo que ha hecho. Los niños, sobre todo cuando son pequeños, no siempre comprenden que han cometido un error o que le han hecho daño a otra persona. Por eso, es importante que le hagas reflexionar sobre su comportamiento. Señálale dónde se ha equivocado exactamente. Es importante que evites frases como “has sido un niño malo”, que además de ser demasiado genérica también implica un juicio de valor negativo sobre su persona. En su lugar, céntrate en la conducta errónea.
  2. Hazle notar cómo se ha sentido la otra persona. A veces a los niños les cuesta ponerse en lugar del otro, lo cual se debe a que no han desarrollado por completo la empatía y la Teoría de la Mente. Por eso, cuando cometen un error pueden necesitar una ayuda extra para comprender el impacto de sus palabras o acciones. Pregúntale cómo se sentiría si le hubieran hecho algo similar. De esta forma estarás fomentando una actitud más empática y un arrepentimiento sincero.
  3. Pregúntale de qué otra manera podía haber lidiado con la situación. Los errores son oportunidades de aprendizaje, por lo que puedes aprovechar esa ocasión para promover una actitud autocrítica que dé paso a un nuevo grado de madurez. Pregúntale cómo habría podido gestionar mejor la situación: ¿Qué podría haber dicho de manera diferente? ¿Cómo podría haberse comportado mejor? Así también potenciarás las habilidades de resolución de conflictos y la próxima vez que tu hijo tenga que enfrentarse a una situación similar, es probable que reflexione y se comporte mejor.
  4. Enséñale a pedir perdón. Lynn Johnston dijo “una disculpa es el pegamento de la vida, puede reparar casi cualquier cosa”. Sin embargo, para que una disculpa sea eficaz es importante que sea sincera. Eso significa que no debes obligar a tu hijo a enmendar su error. Una disculpa no solo es un acto de “reparación social” sino también de crecimiento personal. Por eso, cuando tu hijo sea mayorcito también puedes explicarle que no debe dar excusas porque parecerá que está eludiendo su responsabilidad o que quiere echarle la culpa al otro. Frases como “lo siento mucho, pero tú…” no tienen cabida. También debes explicarle que a la hora de disculparse siempre debe hablar en primera persona, reconocer su error y brindar una posible solución para enmendar lo ocurrido.
  5. Predica con el ejemplo. Con los niños no vale eso de “haz lo que yo digo, pero no lo que hago”. Si quieres que tu hijo aprenda a disculparse, tendrás que enseñarle con tu ejemplo. Cuando te equivoques, reconoce tu error y pídele disculpas. Si no lo haces, muy pronto tu hijo comprenderá que utilizas un rasero moral diferente y que le pides que siga unos valores que tú no promulgas. Algunos padres piensan que disculparse con sus hijos les resta autoridad, pero no es así. Disculparte con ellos evitará que se rebelen y hará que se sientan respetados. Todos cometemos errores, reconocerlos es una muestra de humildad no de debilidad. Lo más importante es aprender de esos fallos para no volver a cometerlos.

 

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