7 trucos para conciliar tu vida familiar y laboral

La conciliación es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres de hoy. El trabajo consume muchas horas y energía, por lo que no siempre es fácil encontrar tiempo para disfrutar de la familia y los hijos. De hecho, una encuesta realizada el año pasado por Randstad reveló que en España el 65% de los empleados desearían conciliar mejor su vida profesional y familiar y el 45% confiesa que la conciliación es una de las cinco razones de peso en el momento de elegir la empresa donde trabajar.

¿Cómo disfrutar más de tus hijos sin descuidar tu trabajo?

    1. Convierte la agenda en tu principal aliada. La clave para conciliar radica en la planificación, por lo que es conveniente que le dediques un poco de tiempo a organizar todas las tareas que tendrás que realizar a lo largo de la semana. De esta manera también podrás ajustar tus horarios con los de tu pareja y pedirle ayuda si la necesitas. La planificación te ayudará a dosificar tu esfuerzo, recursos y tiempo de manera más eficaz y, sobre todo, te aliviará el estrés ya que tendrás una mayor sensación de control.
    2. Sé realista. No hay nada peor que elaborar una lista de tareas por hacer y constatar al terminar el día que la has dejado a medias. Se trata de una situación que suele generar ansiedad y frustración. Por eso, es importante que no sobreestimes tus capacidades y seas realista a la hora de distribuir el tiempo. Y no olvides dedicar al menos media hora al descanso y la relajación porque no es un lujo sino una necesidad.
    3. Prioriza las tareas importantes y elimina las que no te aportan nada. Cuando tienes poco tiempo, es fundamental que clasifiques las tareas por orden de urgencia y relevancia. No cometas el error de pensar que todo es importante y no te dejes llevar por los imprevistos ya que estos a menudo se convierten en un agujero negro que absorbe tu tiempo y energía.
    4. No tengas miedo a delegar. Uno de los peores errores que puedes cometer consiste en sobrecargarte de tareas y querer estar pendiente de todo, tanto en casa como en el trabajo. Si tienes empleados bajo tu mando, este es un buen momento para que delegues tareas y les permitas demostrar sus capacidades. En casa, puedes apoyarte en tu pareja o incluso pedirle ayuda a tus hijos mayores ya que darles más responsabilidades repercutirá positivamente en su desarrollo.

  1. Aplica el kaizen. Este método de productividad personal inspirado en la filosofía taoísta sugiere adelantar un poco cada día, solo tienes que ponerte en marcha. No importa si no logras adelantar tanto como desearías a lo largo del día o de la semana, lo fundamental es que no te detengas. Por tanto, si necesitas hacer algo, no esperes a tener mucho tiempo a tu disposición porque lo más probable es que termines postergando indefinidamente esa tarea, simplemente comienza y subdivide la actividad en tareas más pequeñas que puedas manejar sin tanto estrés.
  2. Aprovecha la tecnología. Tu smartphone e Internet pueden convertirse en tus mejores amigos cuando se trata de ahorrar tiempo y energía. Puedes hacer las compras desde casa, sin tener que perder un tiempo precioso yendo hasta el súper y haciendo la cola para pagar, realizar algunas de las gestiones por Internet o incluso, si tu profesión te lo permite, trabajar algunos días desde casa.
  3. Marca límites entre la vida familiar y laboral. Un error común consiste en llevar los problemas de casa al trabajo o arrastrar las preocupaciones laborales a casa. De esta manera no logras estar plenamente presente en ninguno de los dos sitios, en el trabajo no podrás concentrarte y cometerás más errores y en el hogar no podrás disfrutar de tu familia. Por eso es fundamental que marques límites precisos en cada esfera de tu vida.

 

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