5 tipos de acoso escolar más comunes. Consejos para ayudar a superar las consecuencias

El acoso escolar no es un fenómeno nuevo, aunque en los últimos tiempos es cada vez más frecuente y sus consecuencias son más devastadoras. De hecho, se estima que 4 de cada 10 niños sufrirá episodios de bullying en algún momento a lo largo de su vida escolar. El principal problema del acoso actual es que no se limita al colegio sino que a menudo también se extiende a Internet, por lo que la víctima se encuentra inmersa en una pesadilla que no le da tregua.

Las consecuencias de ese acoso son terribles: desde la depresión, el sufrimiento y el aislamiento social hasta el intento de suicidio. De hecho, investigadores del King’s College London alertan que las consecuencias del bullying no se restringen a la infancia y la adolescencia. En el estudio, publicado en la American Journal of Psychiatry, se le dio seguimiento a 7.771 niños hasta que cumplieron 50 años de edad.

Se descubrió que las personas que fueron víctimas de acoso escolar eran más propensas a padecer problemas psicológicos, tenían un menor desarrollo cognitivo y solían presentar más problemas de salud, lo cual probablemente se debe a que aprendieron desde pequeños a somatizar sus problemas emocionales.

La buena noticia es que podemos ponerle freno al acoso escolar. El primer paso consiste en aprender a detectar los diferentes tipos de bullying y cómo se manifiestan. El siguiente paso es enseñar a nuestros hijos a saber decir “No”, a buscar ayuda si la necesitan y a ofrecer su ayuda si ven a alguien en dificultades. Es importante también, fomentar la autoestima y la comunicación sincera, sin miedo y desde el amor para enseñarles a hablar de sus emociones sin vergüenza y a no aceptar los chantajes.

Del golpe a la humillación, de la realidad al mundo virtual

  1. Agresiones físicas. El acosador amenaza la integridad física de su víctima. El niño se convierte en víctima de un comportamiento recurrente agresivo e intimidatorio que puede incluir desde empujones y zancadillas hasta golpes y patadas. Es usual que el acosador recurra a la intimidación para que el niño le dé su merienda o que le rompa o arrebate sus posesiones. En estos casos la víctima suele llegar a casa con golpes, moretones, arañazos o la ropa rota, pero a menudo se niega a contar lo sucedido o inventa una excusa inverosímil ya que teme a las consecuencias.
  2. Acoso verbal. Se caracteriza porque el acosador recurre a palabras crueles, insultos y bromas desagradables sobre algunos de los comportamientos o características del niño, como puede ser determinada discapacidad, la raza, condición sexual o incluso el peso corporal. Este tipo de acoso puede parecer más leve pero las huellas que deja en el plano emocional son profundas ya que lacera la autoestima y autoconfianza infantil.
  3. Aislamiento y/o manipulación social. Se trata de marginar al niño del resto de sus compañeros de colegio. El acosador le impide participar en los juegos grupales u obliga a los otros niños a no hablarle. En otros casos, el acosador se dedica a distorsionar la imagen del niño, generalmente hablando mal de este, de manera que termina estigmatizándolo delante de los demás, por lo que los otros niños rechazan su compañía. Se trata de un tipo de acoso muy peligroso ya que se priva a la víctima de una red de apoyo que le sirva de protección. Desgraciadamente, también es una de las formas de bullying más comunes e incluso desvirtúa la realidad hasta tal punto que algunos niños pueden creer que la víctima merece el trato que está recibiendo.
  4. Coacción. Se trata de un acoso escolar un poco más refinado ya que normalmente el acosador recurre al chantaje para que la víctima haga cosas en contra de su voluntad. Lo usual es que esas coacciones impliquen una vejación o humillación, que el niño sufre en silencio por temor a las represalias. El problema de este tipo de acoso es que poco a poco el niño se somete por completo a la voluntad del acosador, desarrollando una indefensión aprendida que le hace sentir extremadamente vulnerable e incapaz de lidiar con la situación y hallar una salida.
  5. Ciberbullying. Este tipo de acoso nació con el auge de las redes sociales y se caracteriza porque el acosador utiliza Internet para seguir intimidando y molestando a su víctima. Lo más usual es que le ataque a través de las redes sociales, burlándose o humillándole. También puede enviarle correos electrónicos y mensajes de texto intimidatorios. Otra táctica común consiste en utilizar fotos de la víctima para ridiculizarla en las redes sociales. Obviamente, se trata de una forma de acoso muy problemática ya que el niño no se siente seguro en ningún sitio.

Desgraciadamente, no siempre es posible proteger a los niños del acoso escolar. Pero si los padres nos mantenemos atentos al comportamiento de nuestros hijos podremos detectar los primeros signos de alarma antes de que sea demasiado tarde.

La terapeuta global Ana Lombard , especialista en gestión de las emociones, fundadora del Centro Enlace Terapias Naturales y creadora de ídstress app, nos da cinco valiosos consejos para ayudar a nuestros hijos a prevenir o tratar las consecuencias emocionales del acoso escolar:

  • Ayudando a liberar la mente del odio y desprecio personal
  • No aislarse del mundo por miedo a afrontar el acoso o sufrirlo de nuevo
  • Saber perdonar: no se trata de aceptar el maltrato, pero sí de saber perdonar para avanzar uno mismo
  • Recuperar la autoestima, la confianza y la autocompasión
  • Detener el rechazo y castigo hacia uno mismo

Además, la aplicación idstress, desarrollada por Ana Lombard, ayuda y enseña a los niños a gestionar sus estados emocionales de forma personalizada.

 

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