Mom2Mom - ¿Cómo gestionar las rabietas infantiles?

¿Cómo gestionar las rabietas infantiles?

A lo largo de los tres primeros años de vida las rabietas son un comportamiento habitual en los niños ya que estos no han desarrollado el autocontrol y les resulta difícil explicar con palabras lo que desean o cómo se sienten. De hecho, se estima que en esta etapa el 20% de los niños tiene una rabieta diaria y más de la mitad sufre al menos una rabieta a la semana, aunque a medida que crecen estas van siendo más esporádicas. No obstante, si no se manejan adecuadamente, las rabietas pueden persistir durante toda la infancia, generando un estado de frustración en los padres.

6 consejos para lidiar con las rabietas de tu hijo

  1. Busca la causa. A menudo la rabieta es el resultado de la frustración. Cuando el niño no obtiene lo que desea o se siente limitado por las normas que imponen los padres, la rabieta es su forma de revelarse. También son comunes en los niños con un temperamento muy fuerte que no saben cómo expresar sus necesidades y deseos. No obstante, en algunos casos las rabietas pueden estar provocadas por la falta de atención en el hogar, por la ausencia de límites o incluso por una situación de estrés familiar. Es importante que detectes la causa porque solo así podrás erradicar el problema de raíz.

  2. Mantén la calma. La mejor herramienta para hacerle frente a la ira y la frustración del niño es la calma. Si bien es cierto que las rabietas infantiles pueden ser particularmente difíciles de manejar y que generan tensión en los padres, es importante que mantengas la serenidad. Si respondes con ansiedad, frustración o ira le estarás echando más leña al fuego y reforzarás su comportamiento ya que le estarás transmitiendo el mensaje de que es normal perder el control cuando algo no sale según nuestros planes.

  3. Ignora el mal comportamiento. En algunas ocasiones las rabietas surgen porque el niño quiere llamar la atención, sobre todo si otras veces ha mostrado ese comportamiento y ha obtenido lo que deseaba. Por eso, la estrategia más conveniente para lidiar con las rabietas recurrentes consiste en ignorarlas. Por supuesto, debes cerciorarte de que el niño no pueda hacerse daño, pero una vez que esté seguro, no le prestes atención a su actitud y, sobre todo, no cedas a sus peticiones. Puedes decirle: “Veo que estás muy alterado, cuando te calmes hablaremos”. De esta manera terminará comprendiendo que no logrará nada a través de las rabietas.

  4. Espera para hacer que entre en razón. La rabieta implica que el niño ha perdido el control, por lo que cualquier intento de hacerle razonar será en vano, sobre todo si es pequeño. En ese momento su cerebro emocional “secuestra” la parte racional, por lo que es necesario esperar hasta que se calme. Una vez que se haya tranquilizado puedes explicarle las consecuencias de su comportamiento y animarle a reflexionar sobre lo que ha sucedido y cómo se ha sentido.

  5. Refuerza los comportamientos positivos. En algunos casos, el castigo puede ser una buena estrategia para controlar una rabieta pero si recurres a este con frecuencia dejará de ser eficaz e incluso puede generar una actitud desafiante y aumentar la frustración en el niño. Por eso, lo más conveniente es utilizar el reforzamiento positivo. Elogia a tu hijo cada vez que logre controlar su mal humor, así le mostrarás que es mejor comportarse bien para obtener lo que desea y que no necesita recurrir a los gritos y el llanto.

Enséñale técnicas de autocontrol. Tu hijo debe aprender a desarrollar el autocontrol y la tolerancia a la frustración. Existen diferentes técnicas, aunque todas se basan en aprender a detectar las señales que indican que está perdiendo el control para después tomar medidas que le permitan relajarse. El frasco de la calma, aprender a respirar profundamente o la técnica del volcán son algunas de las estrategias más eficaces y fáciles de aplicar.

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